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'Viola fácil', la droga que está de moda
» Articulos Lunes, 09·Noviembre·2009
Despertó desnuda, en la orilla de la cama. Las sábanas en el piso; a un
lado, sus jeans con los calzones atorados entre las piernas. No pudo
cerrar los ojos hasta dos días después de aquella mañana, luego de que
los abrió en un hotel de alfombras rojas. Sabía por qué estaba ahí, se
lo decía su cuerpo. La habían violado. Fueron dos hombres, pero no
recordaba detalles.
Sólo 15 horas antes se había arreglado en la
recámara de su amiga. Se alació el pelo, se probó varios atuendos. Se
tomaron fotos, se mandaron besos frente al espejo. A la fiesta llegaron
juntas. Se recuerda con las manos ocupadas por vasos de vodka,
bailando, divertida, brincaba como sólo se puede cuando se tienen 20
años. Estaba muy contenta. Salió de la mano de dos nuevos amigos. Lo
último que recuerda es haberse subido a un automóvil negro.
Su
nombre es anónimo como los rostros de sus agresores, quienes siete
horas antes de que la víctima despertara en un hotel, le pusieron a su
bebida una sustancia conocida como "viola fácil". Sus nombre oficial es
GHB (gamma-hidroxibutirato). Fue bautizado en el mercado de las drogas
ilícitas como éxtasis líquido y está siendo utilizado para cometer
abuso sexual y violación.
No tiene olor, ni
color y su sabor es levemente salado, pero imperceptible si se mezcla
con cualquier líquido. Sus letales efectos son idóneos para los
agresores. Quien lo ingiere entra en un sueño inducido por más de siete
horas, pierde sus reflejos, su fuerza. En los primeros 15 minutos
pareciera que la persona está muy borracha, pero una hora después cae
en un sueño profundo donde la víctima despierta con amnesia, en el
mejor de los casos, pues mezclado con alcohol puede provocar la muerte.
El delito ante la autoridad
Hasta
septiembre de 2009 en la capital del país, mil 762 mujeres han
realizado una denuncia por delitos sexuales en la Procuraduría General
de Justicia del Distrito Federal (PGJDF); 848 han sido por abuso sexual
y 914 por violación. Más de 70% se cometieron intramuros, es decir, en
casa habitación, hoteles, establecimientos, centros de trabajo,
escuelas, estacionamientos y hospitales. Otro dato es que 80% de los
agresores son conocidos por las víctimas.
Juana Camila Bautista
es la fiscal de Delitos Sexuales de la PGJDF y dice que a esta
institución han llegado este tipo de casos, aunque aclara que el uso de
sustancias para cometer delitos sexuales es aún bajo comparado con el
número de violaciones y abusos sexuales que se comenten en casa por
padrastros.
"Las víctimas refieren que se quedaron
dormidas y que lo último que recuerdan es que estuvieron bebiendo
alcohol o bien tenemos una averiguación donde la víctima dice haberse
despertado cuando el agresor estaba encima de ella, y que nunca se pudo
defender", dice.
Cuenta otro más: "Una maestra de un
CBETIS bebía con sus alumnos para luego dormirlos con drogas y abusar
de ellos", dice. Aunque asegura que los casos de violación con
sustancias aún son pocos y denunciados, lo que no significa que no esté
ocurriendo.
El doctor Raúl Fernández Jofre es director
del Centro Toxicológico de la Secretaría de Salud del Distrito Federal
y en la sala de urgencias del centro a su cargo también se cuentan
historias. "Aquí hemos estabilizado y mantenido en observación hasta 24
horas a jovencitas a las que se les mezcló sin su consentimiento GHB en
sus bebidas", dice.
Cuenta que una madrugada llegaron
dos chicas del norte del país acompañadas por varios jóvenes. Una de
ellas, las más chica, con 18 años, tenía la presión baja, dificultades
para respirar y no podía sostenerse por sí misma, su compañera con
mejor semblante, decía que habían tomado sólo bebidas energetizantes en
una fiesta. Minutos después comenzaron a sentir demasiada euforia, se
deshinibieron al grado que una de ellas, antes de sentirse mal, tuvo
relaciones sexuales con dos chicos.
Después vinieron
horas de confusión. Empezaron a sentirse borrachas, sin haber probado
una gota de alcohol, la más pequeña comenzó a sudar y a temblar sin
explicación alguna. Los análisis del Centro Toxicológico dieron
positivo en GHB y Taurina.
El fármaco en el cuerpo
El
doctor Fernández Jofre dice que el GHB es utilizado principalmente para
cometer delitos sexuales y robos. "Con dos miligramos de la sustancia
la gente se deshinibe, se ponen contentos e incluso puede elevar el
apetito sexual, pues al ser un depresor actúa igual que el alcohol, de
dos a cuatro miligramos los consumidores empiezan a perder el control
de sí mismos y con arriba de cuatro miligramos se pueden presentar un
paro respiratorio o un coma", asegura.
El especialista
explica que la sustancia en la mayoría de los casos es mezclada con
alcohol y no se previene la cantidad, lo que puede ser mortal, pues al
tomar dos sustancias que son depresoras del sistema central nervioso,
se potencializan los efectos del alcohol. Entonces se produce una
intoxicación que tiene como resultado una amnesia: la gente no sabe qué
ocurrió, el efecto de la sustancia empieza a los 15 minutos y dura dos
horas, si es que se administra en bajas cantidades o de lo contrario
puede alargarse hasta 8 horas.
"Cuando hay abuso la
persona entra en un sueño muy profundo, donde no hay mecanismo de
defensa porque es un sueño inducido por un fármaco, es decir, que no
sienten, simplemente al despertar se dan cuenta de que fueron víctimas
de un delito sexual", dice.
Hasta el Centro
Toxicológico del DF llegan pocos casos, pues acuden quienes son
rescatados por amigos, antes de que el agresor concluya su objetivo.
"Los desintoxicamos, estabilizamos y tenemos en observación y se le da seguimiento médico y psicológico", dice.
Fernández
Jofre explica que acudir a un centro como éste puede salvarle la vida a
cualquiera que se encuentre intoxicado por alguna droga ilegal o legal
como en el caso del alcohol.
Por Cinthya Sánchez (El Universal)
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