Por Martha Esther López Huan
DZIBILCHALTUN,
Yucatán, México, 21 de marzo.- Los vientos y la pertinaz llovizna que
acompañaron al último "Norte" de Invierno seducen Kim (dios del Sol
maya) en Dzibilchaltún y unos 1,200 visitantes nacionales y extranjeros
se quedan con las ganas ver el fenómeno arqueoastronómico que se
registra cada 20 y 21 de marzo.
Ayer,
varios turistas sí pudieron disfrutar el espectáculo en todo su
esplendor, según indicaron funcionarios del Instituto Nacional de
Antropología e Historia y del Patronato Cultur que dirige Jorge Esma
Bazán.
Sin
embargo, en este inicio de la Primavera, los visitantes de Alemania,
Holanda, Estados Unidos, China, Japón, así como de varias partes de
México supieron aprovechar su estadía en la zona arqueológica de
Dzibichaltún y se dieron tiempo para tomarse imágenes en los
alrededores, principalmente en "El Templo de las 7 Muñecas".
Los
visitantes comentaron la precisión de los matemáticos y astrónomos de
la antigua civilización maya, al admirar la arquitectura de los
edificios prehispánicos y la capilla española, huella indeleble de la
conquista que data del siglo XVI.
Aunque no se registró el fenómeno arqueoastronómico, que fue descubierto en 1982 por el Arqlgo. Víctor Segovia Pinto, varios visitantes vestidos de blanco llegaron de diversos puntos para "cargarse de energía".
-Es
la primera vez que venimos y no será la última, ya que Dzibilchaltún es
una zona arqueológica única, su selva baja nos ha impresionado -indicó
un grupo de jóvenes provenientes de la capital del país.
Dzibilchaltún
es considerada una de las ciudades mayas más antiguas que muestran la
perfección matemática cuando los rayos del Sol permanecen en el centro
del Templo, jugando con las sombras que se crean en la fachada poniente
ofreciendo un espectro de luz y sombra que refleja el mascarón del Dios
Chac o Señor de la lluvia, que este 21 de marzo no se pudo apreciar.
Conforme
se eleva el sol, las imágenes descienden hasta concluir con su
contraparte, ese es el momento en que el Astro Rey queda en el
horizonte de quienes utilizaban el edificio como reloj para determinar
el cambio de estación.
Este
fenómeno marca el camino del sol en los solsticios y se puede apreciar
en diferentes etapas del año, es decir, en los equinoccios de Primavera
y Otoño.
Los
visitantes y la prensa, tendrán que esperar el próximo 21 y 22 de
septiembre para admirar el fenómeno arqueoastrómico que maravilla al
mundo.